viernes, 20 de febrero de 2009

Carmen Sarmiento en Castellón


BANCAJA-FUNDACIÓN CAJA CASTELLÓN
CICLO de charlas-coloquio FEMENINO SINGULAR
Carmen Sarmiento: "Mujeres que hacen historia"

Miércoles, 25 de febrero. Salón de actos del Edificio Hucha, 19.30 horas.

Incombustible y militante de una propuesta de comunicación a lo largo de toda su carrera profesional, Carmen Sarmiento, primera mujer corresponsal de guerra de TVE en los años setenta, siempre ha apostado por visibilizar a quienes menos espacio ocupan en los medios: las personas humildes, las mujeres, los seres marginados de la sociedad
Ser mujer y defender en un medio tradicional un modelo de información contrario a la jerarquía del poder y la riqueza, no fue fácil para Carmen Sarmiento desde el momento en el que desde la dirección de informativos le informaron que sería enviada como periodista a zonas en guerra donde se marcó como objetivo realizar un tipo de información en pie de igualdad con los hombres. Carmen lo consiguió. Fue subdirectora en la década de los setenta de programas de actualidad, como Informe Semanal y Objetivo, para los que trabajó como corresponsal de guerra en El Salvador, Nicaragua y El Líbano.
Durante diez años cubrió conflictos bélicos: el golpe de Estado en Argentina, en Ghana, Líbano, etc. Siempre fiel a su compromiso por reivindicar la igualdad de las mujeres, había logrado hacer información de guerra, tras luchar contra lo que entonces ella llamaba "el gueto masculino de la información internacional que estaba exclusivamente en manos de los hombres". Pero el espectáculo bélico comenzó a parecerle "repugnante". "Odio las guerras y odio a quienes las hacen".
Es a principio de los ochenta cuando Carmen da un giro a su trabajo y propone a las personas humildes como protagonistas de sus reportajes. Ajenos al círculo de poder de los grandes personajes que había entrevistado como Fidel Castro, Rigoberta Menchú o Alexandros Panagoulis, estos seres humanos, que en aquel entonces apenas salían en televisión, cuentan sus historias en primera persona.
"Me había pasado la vida entrevistando a grandes personalidades que me contaban el mismo discurso prefabricado y ya no me interesaba. Sin embargo, vi que todos esos seres humanos humildes era a los que realmente quería conocer mejor".
Carmen inicia su primera serie documental "Los marginados", un ciclo de reportajes con los que comienza escucharse por primera vez en televisión a las personas que, durante su periodo de reportera de guerra, había dejado en el camino. "En aquel momento teníamos un directivo sensible. Le propuse la serie a Ángel de las Casas y la aprobó". Carmen pone en práctica el modelo de comunicación que ha seguido a lo largo de toda su carrera, humanizar los medios visibilizando a los más humildes.
A través de estos reportajes se escucha en profundidad la realidad de muchas mujeres y hombres que antes no se había contado.
Pero a pesar de las dificultades del principio, Carmen regresa a Madrid y tras mucho luchar consigue que la dejen continuar con la serie y que ve la luz en 1982. "Por primera vez en TVE se daba voz a los que se han llamado los sin voz. Por eso yo titulé mi serie 'Los marginados'. Con ella traté de humanizar la televisión".
Una década después, Carmen graba la última serie documental que realizó en Televisión Española antes de jubilarse hace cuatro años. A través de la labor de diversas ONGs de desarrollo en países como Brasil, Guatemala, Filipinas o India, Los Excluidos, título de este conjunto de reportajes, da el protagonismo a todos los seres que el sistema económico no considera.
Con todo, si Carmen es reivindicativa de su modo de informar y comunicar, en su carrera profesional la lucha por la igualdad de las mujeres y la mirada femenina de la historia, también ha sido protagonista. "Después de 'Los marginados' hice 'Mujeres de América Latina' que para mí es donde confluyeron mis tres grandes pasiones: América Latina, la lucha de las mujeres y el periodismo televisivo. No fue fácil sacar este proyecto. Lo propuse en 1990, cuando mis colegas pensaban en 1992, el aniversario del descubrimiento de América, todo en una línea muy triunfalista, pero yo quería contar los países de América Latina a través de las mujeres".
Junto al retrato de las mujeres, la propuesta comunicativa de este ciclo, tampoco deja de lado la reivindicación de la situación de desigualdad que viven en el continente americano. "Fue un trabajo muy emocionante dar voz a tantas mujeres que en todas partes del mundo están discriminadas por el simple hecho de su condición de mujeres. Las mujeres en todas partes del planeta estamos subordinadas al mundo masculino y esto no es un problema sólo del tercer mundo, es un problema de cualquier sociedad, véase la española también, un país en el que cada año matan entre 60 y 90 mujeres".
A pesar de todas las barbaridades que ha visto a lo largo de su vida, Carmen sigue creyendo en el ser humano y no se resigna a que las personas que trabajan por un mundo mejor no sean protagonistas en los medios. "El mundo en el que vivimos ahora es todavía más agresivo y más violento que el que yo recorrí hace 30 años. Hay más puntos de fricción, más guerras, más dramas y más sangre. Pienso que, además de la información que cuenta el mundo que nos ha tocado vivir, si se dieran también las buenas noticias esto contribuiría a humanizar los medios".
Su alternativa pasa por hablar de noticias positivas, "contar la historia del trabajo de un cooperante que se encuentra en un pueblo de África ayudando a sus semejantes, explicar la labor de los voluntarios. En definitiva, resaltar la cantidad de seres humanos buenos que hay en el mundo. Entre los pobres se dan muchas situaciones de solidaridad extrema y contarlo ayudaría a seguir humanizando la televisión".
Esta pasión por su profesión, sumada a su militancia por la lucha por la igualdad de las mujeres y su deseo de hacer ver a los que viven en la espalda del mundo, ha hecho que hace 30 años y ahora, su propuesta de comunicación siga vigente para trabajar en la humanización de los medios de comunicación. Junto al testimonio de la imagen, Carmen Sarmiento es autora de varios libros en los que habla de su militante feminismo y sigue poniendo de manifiesto su propuesta de comunicación. Su primera obra, publicada en 1976, es La Mujer, una revolución en marcha, en la que, con la Conferencia Internacional de la Mujer de México de 1975 como telón de fondo, habla sobre la fortaleza de las mujeres y su negación a las subordinaciones impuestas. En Viajes a la marginación y Cuadernos de viaje de los excluidos, Carmen cuenta sus vivencias y todo su aprendizaje durante la grabación de ambas series documentales, en los que se palpa su garra y fortaleza. Entres sus obras escritas también se encuentra Sánchez Albornoz, cuarenta años después.

Fundación Caja Castellón Bancaja

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