sábado, 17 de enero de 2015

Ediciones Canibaal se hace hueco en las librerías. ¡Dejen paso! La movida cultural del Siglo XXI ha arrancado y viene para quedarse.

Una casa holandesa
(ego) aforismos en Word, poemas con auto-reverse


Sábado 21 de febrero a las 19h en Argot

Autor: JESÚS GARCÍA CÍVICO
Ediciones Canibaal 2014


Trazar un semblante biográfico más o menos convencional del autor de Una casa holandesa es tan complicado como estipular el género literario de pertenencia de este «volumen inclasificable», brillante, oscuro, terrorífico, hermoso y con «con marchamo de objet d´art» que tiene usted ahora entre sus manos.

El autor de este «lúcido viaje pornográfico al corazón del envés del narcisismo», fórmula feliz acuñada por la crítica argentina, es licenciado en filosofía, en derecho, y doctor en filosofía del derecho, moral y política por la Universidad de Valencia. Editor literario e investigador invitado en centros y universidades extranjeras, García Cívico (Valencia, 1969) es profesor titular de filosofía del derecho en la Universidad Jaume I de Castellón, donde dirige el proyecto La norma y la imagen sobre al campo que resulta de disciplinas tan distintas como la historia del arte, la literatura, el cine, la estética, la política y la crítica social. Es responsable, además, del blog que lleva ese nombre, así como de decenas de columnas de opinión en periódicos locales, artículos académicos en revistas internacionales y monografías como autor y coordinador sobre cuestiones que van de la teoría del derecho a la sociología jurídica, de la filosofía política y la teoría del conocimiento a… los niños selváticos.


Poeta de producción mínima y tardía pero ya reconocida nacional e internacionalmente, García Cívico parece especializado en géneros de naturaleza exigua (nano-relato, poema, micro-ensayo y aforismo) a los que ha dotado de un sello tan personal como reconocible, tan original como exigente con el lector. Un estilo personal, el del autor de Una casa holandesa, caracterizado por una rebuscada ironía, una hipersensibilidad morbosa, «un umore no precisamente blanco ni inocente» y «una nada fácil pericia con la que el autor despoja su hondura reflexiva de solemnidades oraculares y de estilemas gesticulantes».

De su poética se ha dicho que con ella «el poema se vuelve sobre sí mismo (…) García Cívico reedita la lírica, dándole una vuelta de tuerca más». Una actitud tan sensible como irreductible que escapa continuamente de la autosatisfacción y de esa pomposa seriedad tan frecuente en nuestro panorama literario.

Crítico literario en publicaciones como Le Monde Diplomatique (edición española), Pasajes de Pensamiento Contemporáneo, Revista de Libros de La Vanguardia o los Anales de la Cátedra de Francisco Suárez, el responsable de Una casa holandesa, es autor, además, de un blog personal señalado en su día por Enrique Vila-Matas (El blog de Cívico).

Además de figurar en antologías poéticas –la más reciente El mejor poema del mundo (Oviedo, 2014)– ha publicado poemas y aforismos en revistas como Dilema, (Valencia), La bolsa de pipas (Palma de Mallorca), Canibaal (Valencia) así como en el magazine on-line de tendencias culturales El Hype, donde tiene un espacio fijo: “Hermosos y malditas”.


Fruto de la complicada intersección de todos los ámbitos anteriores y de una continua y para muchos patológica revisión (esta obra breve que inaugura la editorial Canibaal ha ocupado a nuestro autor los últimos nueve años), Una casa holandesa. Aforismos en Word, poemas con auto-reverse, con toda su tonalidad introspectiva (pero anti-narcisista) conduce, en realidad, a temas universales: la infancia, la muerte, el viaje como fuga de lo real (el alcohol, el narcotismo), la filosofía como disparo al poder… y a la virtud.


Una obra a la vez cómica y terrible, desternillante y aterradora, inteligente y tierna. Como señala en el prólogo el reconocido crítico, poeta y ex-profesor universitario Pablo Miravet «la tortuosa y prolongada gestación de este extraño y cautivador volumen –el formidable denuedo, los muchos años de lecturas y los desvelos epimeteicos que Cívico le ha dedicado– lo acercan al dispendio, al derroche y al don, dicho esto en el sentido de que lo que te dispones a leer es una especie de “libro potlatch” alejado de cualquier cálculo contable y de toda previsión utilitaria, un regalo con el que el autor devuelve con creces lo que ha recibido y lo que ha hallado en su inacabada y tenaz pesquisa».

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