Es un alegato contra la
violencia, contra el machismo, contra el consumismo, contra la contaminación…,
con la que la humanidad convive. Somos tremendamente violentos con todo lo que
nos rodea y esta novela lo denuncia. Literatura de frontera, en la que muchos
pasajes son tremendamente duros o rozan el “gore”, según la autora, para que
los lectores consigan empatizar con la protagonista y por su decisión de no
comer nada de origen animal en un principio, y finalmente por no comer.
No hay que confundir este libro
con un manual de dieta saludable o de cómo comer bien. Muchos veganos
entenderán este libro como un manual, pero nada más lejos. Este libro inicia su
periplo como cualquier Vegano, pero termina con un ascetismo extremo.

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