Todos tenemos momentos de lucidez extrema, esos momentos en los que nos damos cuenta de las cosas importantes que hemos dejado pasar y queremos ponerles remedio de forma inmediata; dar un beso, un abrazo, pedir perdón, subir una montaña o hacer el Camino de Santiago desde Castellón
El insólito peregrinaje de Harold Fry Rachel Joyce Cuidado con ir a por tabaco, a por el periódico, a comprar el pan o a echar una carta al buzón. Esta es la historia de nuestro protagonista, el cual salió de casa para hacer algo banal y acabó cruzando Inglaterra a pie. Todos tenemos momentos de lucidez extrema, esos momentos en los que nos damos cuenta de las cosas importantes que hemos dejado pasar y queremos ponerles remedio de forma inmediata; dar un beso, un abrazo, pedir perdón, subir una montaña o hacer el Camino de Santiago desde Castellón. Harold Fry recibe una carta de una vieja amiga en la que le indica que está enferma de cáncer en un hospital del norte y este decide contestarle, aunque una vez escrita la carta, en la calle y camino al buzón, le llega la inspiración y decide ir a verla. Aquí empieza el viaje de un recién jubilado hacia la aventura de su vida. Nada se opone a la noche Delphine de Vigan Un escalofrío recorre mi cuerpo al encontrar en este libro...