Ir al contenido principal

Los huesos de Descartes por Luis Rodríguez



Los huesos de Descartes
Trad. Claudia Conde
Duomo Editorial y Planeta (bolsillo)
305 y 320 pag.

Comentario de Luis Rodríguez:

          La historia es conocida. René Descartes murió en Estocolmo en 1650. Se encontraba  allí invitado por la reina Cristina de Suecia, tenía casi 44 años y era famoso desde la publicación en 1637 de una tirada de 3.000 ejemplares del Discurso del método, para bien dirigir la razón y buscar la verdad en las ciencias. Más la Dióptica, los Meteoros y la Geometría, que son ensayos de este método, especialmente el ensayo introductorio de 78 páginas que dejó “todo lo anterior en antiguo y todo lo que ha venido después en nuevo” y conocemos como Discurso del método. Su celebridad no impidió que lo enterraran en un discreto cementerio para huérfanos. 16 años después exhumaron el cuerpo, lo metieron en un ataúd de cobre de 75 centímetros de largo y lo trasladaron a la iglesia de Santa Genoveva, en París, perdiendo la cabeza en el viaje. Años más tarde, con la Revolución, llegó la moda de la panteonización, que era una especie de santificación laica, y los restos se mudaron.
          De las dos líneas que recorre este texto, la detectivesca, qué pasó con el cráneo, si apareció o no y las cuitas de los traslados, me parece, seguramente por sabida, más débil. En la otra, Shorto utiliza las reliquias para recorrer el pensamiento occidental desde la influencia de Descartes, que late aprovechando algún descanso de los huesos: Se descubrió el nitrógeno, la electricidad fue dominada y se realizó la primera apendicectomía. Por primera vez se cobró el impuesto de la renta. Las islas Hawai aparecieron en el mapa. Se inventaron la pluma estilográfica, el extintor de incendios, el piano, el diapasón y el inodoro. Solamente en la ciudad inglesa de Birmingham, el pequeño grupo de hombres que se hacía llamar Sociedad Lunar, descubrió el oxígeno, inventó la máquina de vapor, observó que la digitalis era una hierba eficaz contra las dolencias del corazón y construyó las primeras fábricas del mundo. Hombres obsesionados por la manía de coleccionar  y clasificar recorrían el mundo recogiendo arañas, piedras, fósiles y flores. Aparecieron  los museos, los diccionarios y las enciclopedias. Loz apellidos (Watt, Fahrenheit, Schweppe, Celsius, Wedgwood) se convirtieron en marcas comerciales o términos científicos.
 Tiene este la cualidad de esos libros a la vez rigurosos, inteligibles y amenos. Está muy bien contada la relación del pensamiento cartesiano con la Iglesia, a quien nunca le gustó aunque el filósofo creyera en Dios y buscara su existencia por el camino de la razón, o quizá por eso.
          Quién le iba a decir a Descartes que su dualidad cartesiana, la separación mente-cuerpo, iba a manifestarse en su propio esqueleto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Amor de madre Caminando entre rosas y espinas

  Amor de madre Caminando entre rosas y espinas Es la historia de una mujer que nació inmediatamente después del final de la Segunda Guerra Mundial. Un tiempo difícil debido a la situación social y económica, que causaba estragos en cuanto a enfermedades, que solían tener un final trágico: la muerte. La autora consigue transmitir no solo su historia personal, si no también los valores y enseñanzas que ha recorrido a lo largo de su vida, convirtiendo este libro en un testimonio de valor incalculable sobre la fortaleza humana y la capacidad de superar las adversidades.

Dibujar la guerra ARTE EN LAS TRINCHERAS (1914-1918)

  Dibujar la guerra ARTE EN LAS TRINCHERAS (1914-1918) Por sus cualidades de inmediatez y ligereza, el dibujo es un medio de expresión plástica idóneo en un contexto de guerra. Durante la Primera Guerra Mundial, muchos artistas combatientes produjeron numerosos bocetos, ilustraciones y viñetas sobre su experiencia bélica y la realidad de las trincheras. Adoptando un enfoque transversal ùde las innovaciones vanguardistas a la prensa satíricaù, este breve ensayo analiza sus distintas aproximaciones al conflicto, reproduciendo algunas de esas obras más notables. ¿Hasta qué punto era posible captar la deshumanización de la guerra moderna, denunciar las manipulaciones de la propaganda, plasmar el horror?

La moda española en la epoca de velazquez

  La moda española en la epoca de velazquez La moda española en la época de Velázquez reconstruye la vida y obra de Mateo Aguado, el hasta la fecha desconocido sastre que creó los llamativos vestidos que confirieron a la corte española su aspecto característico durante el reinado de Felipe IV. Como sastre de cámara de la reina desde 1630 hasta su muerte en 1672, Aguado diseñó las icónicas prendas inmortalizadas en los retratos pintados por Diego Velázquez de las reinas Isabel de Borbón y Mariana de Austria, y de las infantas María Teresa y Margarita. Aguado y sus compañeros artesanos de la corte ocupaban una posición única en la sociedad madrileña, a caballo entre la esfera restrictiva y ceremoniosa de la corte y las bulliciosas calles comerciales de la ciudad. Basado en una meticulosa investigación en el Archivo General de Palacio de Madrid, este libro, profusamente ilustrado, da vida al mundo de los artesanos de la corte y detalla por primera vez las prendas y accesorios que conf...