La novela de Dashiell Hammet fue llevada al cine por primera vez en 1931, con Ricardo Cortez y Bebe Daniels, y por segunda vez, en una versión muy reelaborada, en 1936, titulada ?Satan Met a Lady?, con Wa rren William y Bette Davis. Pero la película de John Huston (la primera que dirigía) eclipsó por completo a las otras dos. El personaje de Bogart, Sam Spade, era el prototipo del antihéroe, un ro mán tico cínico, tan duro, interesado y despiadado como cualquiera de los ban didos con los que se enfrenta.Ade más, la película introdujo en la pantalla al veterano actor teatral británico Sydney Greenstreet, en el papel del hombre gordo alegre pero siniestro, papel que siguió representando durante toda aquella década.
Con su reunión de personajes tenebrosos y equívocos, con su humor penetrante y sarcástico, con su ambiente de oscuridad, traiciones y perversiones, y su empleo triste y grave de la fotografía en blanco y ne gro, ?El halcón maltés? fue la antecesora de todas las películas del cine negro que aparecieron algunos años más tarde. Es una película significativa en muchos sentidos, pero si no fuera algo más que eso ahora no ocuparía más que una nota a pie de página en los tratados de históricos del cine.
En el setenta aniversario del estreno de ?El halcón maltés?, este libro aborda con rigurosidad todos los aspectos de la película a través de la mirada de un amplico elenco de historiadores y críticos cinematográficos: Charles M. Berg, Gideon Bachmann, Guillermo Cabrera Infante, Bosley Crowther, Roger Ebert, Otis Ferguson, Ángel Fernández-Santos, Lawrence Grobel, François Guérif, Allan Hunter, Richard T. Jameson, Pauline Kael, Stuart M. Kaminsky, Ethan Mordden, Barry Norman, Martin Rubin, Anthony Slide, David Thomson y François Truffaut.
Santiago de compostela EL MILAGRO El periodista y narrador gallego Daniel Asorey ha descrito Santiago con exquisita precisión, cariño por el detalle y calidad narrativa. De sus mitos patrimoniales a sus rincones más íntimos; de la solidez de la historia a las crónicas cotidianas de las compostelanas y compostelanos. Y junto a él la ilustradora Blanca Millán ha puesto en pie una ciudad de colores pardos, grisáceos y cerúleos junto al color veraz que imprimen sus gentes. Los textos en lengua galega que ha escrito Daniel Asorey han sido traducidos por el editor Héctor Cajaraville al castellano. Daniel Asorey escribe: «Compostela es un milagro. Alguien podría pensar que esto parece una exageración interesada de quien vive en ella. Pero en este caso es real, os lo aseguro. Me lo confesó una sombra. Hay ciudades que surgen de antiguos asentamientos, de fortificaciones, de enclaves o de rutas comerciales»

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