En 1998 nadie podría haber anticipado el éxito que aquella modesta película titulada The Ring acabaría cosechando por todo el mundo. Sus impactantes imágenes y revolucionarios recursos sobrecogieron a los espectadores hasta ocupar hoy día un lugar privilegiado en nuestra cultura popular, y la convirtieron en un fenómeno que cambiaría para siempre el género de terror. No es casualidad, pues el éxito de su director, Hideo Nakata, consistió en saber rescatar para la gran pantalla la fascinante mitología, el aterrador bestiario y la sutil iconografía que la cultura japonesa ha ido fraguando durante apasionantes siglos de historia.
Pocos conocen a Okiku, la joven arrojada a un pozo cuyo fantasma atormentaría a su señor; a Kuchisake-onna, el aterrador espectro que desfigura el rostro de los hombres más incautos; o incluso al estrafalario Bakeneko, una suerte de duende en que aseguran se convierten los gatos domésticos más longevos. Los fascinantes relatos y estética que inspiran el cine de terror nipón son el resultado del ancestral temor a un hábitat violento, la opresión social del arraigado feudalismo, el preciosista teatro kabuki, las leyendas urbanas o la tecnofobia. Cuentos tradicionales, bestiario, historia, cine... todo queda recogido en este exhaustivo y ameno libro, opera prima en la divulgación del investigador referencia en el género.
Santiago de compostela EL MILAGRO El periodista y narrador gallego Daniel Asorey ha descrito Santiago con exquisita precisión, cariño por el detalle y calidad narrativa. De sus mitos patrimoniales a sus rincones más íntimos; de la solidez de la historia a las crónicas cotidianas de las compostelanas y compostelanos. Y junto a él la ilustradora Blanca Millán ha puesto en pie una ciudad de colores pardos, grisáceos y cerúleos junto al color veraz que imprimen sus gentes. Los textos en lengua galega que ha escrito Daniel Asorey han sido traducidos por el editor Héctor Cajaraville al castellano. Daniel Asorey escribe: «Compostela es un milagro. Alguien podría pensar que esto parece una exageración interesada de quien vive en ella. Pero en este caso es real, os lo aseguro. Me lo confesó una sombra. Hay ciudades que surgen de antiguos asentamientos, de fortificaciones, de enclaves o de rutas comerciales»

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