Una advertencia sobre cómo la economía digital amenaza la vida y el trabajo de los artistas: la música, la escritura y las artes visuales que sustentan nuestras almas y sociedades. Se escuchan dos relatos sobre ganarse la vida como artista en la era digital. Uno surge de Silicon Valley: «Nunca ha habido un mejor momento para ser artista. Si tienes un ordenador portátil, tienes un estudio de grabación. Si tienes un iPhone, tienes una cámara de cine. Y si la producción es barata, la distribución es gratuita: se llama Internet. Todo el mundo es un artista; simplemente explote su creatividad y publique sus cosas». El otro relato proviene de los propios artistas: «Claro, puedes poner tus cosas ahí, pero ¿quién te va a pagar por ellas? No todo el mundo es un artista. Hacer arte lleva años de dedicación y eso requiere medios de apoyo. Si las cosas no cambian, el arte en gran medida dejará de ser sostenible». Entonces, ¿qué relato es el verdadero? ¿Cómo se las arreglan los artistas para ganarse la vida hoy en día? Deresiewicz, un destacado crítico de arte y de la cultura contemporánea, se propuso responder a estas preguntas. Sostiene que estamos en medio de una transformación de época. Si los artistas fueron artesanos en el Renacimiento, bohemios en el siglo xix y profesionales en el xx, un nuevo paradigma está surgiendo en la era digital.
Santiago de compostela EL MILAGRO El periodista y narrador gallego Daniel Asorey ha descrito Santiago con exquisita precisión, cariño por el detalle y calidad narrativa. De sus mitos patrimoniales a sus rincones más íntimos; de la solidez de la historia a las crónicas cotidianas de las compostelanas y compostelanos. Y junto a él la ilustradora Blanca Millán ha puesto en pie una ciudad de colores pardos, grisáceos y cerúleos junto al color veraz que imprimen sus gentes. Los textos en lengua galega que ha escrito Daniel Asorey han sido traducidos por el editor Héctor Cajaraville al castellano. Daniel Asorey escribe: «Compostela es un milagro. Alguien podría pensar que esto parece una exageración interesada de quien vive en ella. Pero en este caso es real, os lo aseguro. Me lo confesó una sombra. Hay ciudades que surgen de antiguos asentamientos, de fortificaciones, de enclaves o de rutas comerciales»

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