La mirada cautiva Escritos sobre arte
Toda obra de creación, ya sea plástica o literaria, tiene un punto de partida, a veces simplemente una marca en una tela o una palabra en una página en blanco, un dispositivo que dispara la imaginación. Miró, Calder, Tàpies, Barceló, Bacon, Arbus, Freud, Sargent, Lotto, Tintoretto, Goya? ponen en evidencia que la imaginación, cuando trabaja, siempre está sola, y que ese momento de concentración furiosa y única del acto creativo solo la inteligencia puede decantarlo o moderarlo.
En el prefacio que abre el libro, Tóibín sugiere que seguramente debe a la pintura el hecho de haberse dedicado a escribir.

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