La poesía no es un género literario, ni tampoco un método para contar sílabas o una plataforma de exhibición narcisista. Es un modo radical de estar en el mundo fundamentado en las aspiraciones primeras del ser humano.
En la actualidad, el capitalismo ha cristalizado en una práctica que acapara todos y cada uno de los vínculos sociales. Nunca antes había sido tan necesaria una experiencia vital que, junto con las demás formas de resistencia, contribuya a sustituir las dinámicas económicas por otras basadas en nuestros deseos profundos.
Es aquí donde las potencialidades de la poesía por todos los medios pueden aportar un principio de solución. Frente a ese proceso continuo de desposesión, el materialismo poético propone la práctica sistemática, real y cotidiana, de la poesía como «forma de reconstrucción de la vida concreta a partir de las relaciones poéticas particulares que se producen en ella».
Santiago de compostela EL MILAGRO El periodista y narrador gallego Daniel Asorey ha descrito Santiago con exquisita precisión, cariño por el detalle y calidad narrativa. De sus mitos patrimoniales a sus rincones más íntimos; de la solidez de la historia a las crónicas cotidianas de las compostelanas y compostelanos. Y junto a él la ilustradora Blanca Millán ha puesto en pie una ciudad de colores pardos, grisáceos y cerúleos junto al color veraz que imprimen sus gentes. Los textos en lengua galega que ha escrito Daniel Asorey han sido traducidos por el editor Héctor Cajaraville al castellano. Daniel Asorey escribe: «Compostela es un milagro. Alguien podría pensar que esto parece una exageración interesada de quien vive en ella. Pero en este caso es real, os lo aseguro. Me lo confesó una sombra. Hay ciudades que surgen de antiguos asentamientos, de fortificaciones, de enclaves o de rutas comerciales»

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