Es difícil querer a esta ciudad. Madrid duele. Sobre todo a los madrileños. Si uno no es cómplice de la barbarie, salir a la calle es llorar viendo el panorama de fachas y fachadas. Madrid ha acabado su proceso de conversión en madrastra mala de cuento de niños. Lleva décadas en ello. Hoy, vencido y desarmado, el vecindario ha terminado por aceptar el papel de ratón tirando de una carroza de calabaza hueca. La chicha se la han comido otros. Nosotros, por nuestra parte, seguiremos paseando esta ciudad mostrenca, rebuscando en la memoria para reconocer las esquinas, atisbar los árboles talados, los comercios cerrados y los vecinos lanzados al hiperespacio de la gentrificación. Tranquilos que no nos vamos a perder, llevamos un plano y es sencillo de seguir, porque Madrid se está urbanizando siguiendo el patrón de los servicios de los bares: al fondo a la derecha.
Amor de madre Caminando entre rosas y espinas Es la historia de una mujer que nació inmediatamente después del final de la Segunda Guerra Mundial. Un tiempo difícil debido a la situación social y económica, que causaba estragos en cuanto a enfermedades, que solían tener un final trágico: la muerte. La autora consigue transmitir no solo su historia personal, si no también los valores y enseñanzas que ha recorrido a lo largo de su vida, convirtiendo este libro en un testimonio de valor incalculable sobre la fortaleza humana y la capacidad de superar las adversidades.

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