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Peking by Night por Luis Rodríguez


Peking by Night
Trad. Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Tistelek
Ed. Minúscula
170 pag.

Comentario de Luis Rodríguez:

          Todos estamos de acuerdo en que autores como Faulkner, Proust, Kafka o Pynchon surgen al cabo de muchos años con muchos y muy buenos libros, que ha sido necesario el portentoso siglo XIX para que estas voces hollaran nuevos caminos. Igual, en música, aquella “Consagración de la primavera” de Stravinski con coreografía de Nijinsky o, en pintura, el abstracto.
          Estas obras tienen un inconveniente: hay que esperar un poco, entrenarse, para leer “La subasta del lote 49”, “El Proceso”, “En busca del tiempo perdido” o “Luz de agosto”.
El texto de Svetislav Basara (Bajina Basta, Serbia, 1953) es también, como mínimo, de segundo ciclo. Necesita que el lector haya recorrido el citado XIX, los mencionados y alguno más, para disfrutar de “Peking by Night”.
“Peking by Night” está compuesto por relatos que en un principio pueden parecer cuentos independientes. No lo son, ya que el autor se sirve unas veces de un personaje, otras de un objeto, un nombre, una frase o una reflexión, para relacionarlos, y porque avanzando en su lectura se percibe un mundo concreto.
El propio narrador no se encuentra a gusto en su punto de vista, por eso se mueve y se permite cuantas licencias se le antojen, creíbles o no, quizá buscando desplazar al lector de su posición actual. Utiliza el absurdo, como el caricaturista el trazo, para fijar la realidad. Los cuentos se suceden y el autor, a la vez personaje o no, se enzarza una y otra vez con sus obsesiones, con el “yo”, el tiempo, la muerte o la gramática aplicada a la materia.
Solo un tipo inteligente y extremadamente dotado para la literatura ha podido crear esta voz/personaje e incrustarlo en un mundo colmado de absurdos y reiteración, de juegos gramaticales, de tiempos desorientados, muertes livianas y reversibles y hasta erudición, y salir muy, muy, pero que muy airoso.
Es curioso cómo los trabajos que se revuelven del carácter tradicional de la narrativa tratando de modificar la posición del autor y los lectores son, seguramente y al contrario de lo que pretenden, más literarios que los canónicos con narrador, argumento y personajes.

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